la educacion especial

La Educación Especial.

 

La Educación Especial es un campo de formación complejo, interesante, hermoso, donde lo “Especial” se pone de manifiesto en aquéllos que de una manera u otra incursionan en esta modalidad educativa.

La Educación Especial no es otra que el desarrollo pleno de los alumnos con necesidades educativas especiales, a través de un proceso pedagógico integral, sistemático, permanente y continuo (MECD, 1997).

Esto nos lleva entonces a considerar como premisa fundamental lo expresado por Williams (1990): “la Educación Especial es, en primer lugar, educación y en segundo, especial”. Partiendo de esto cabría la pregunta ¿Qué es entonces lo que la hace especial? La respuesta a esta interrogante de acuerdo con Ballester (2002) se obtendría de la consideración de la Educación Especial en términos de quiénes, qué, cómo y dónde se realiza y entre éstos cobra vital importancia el quiénes, entendido como aquellas personas cuyas necesidades o habilidades especiales requieren un programa de educación acorde con sus condiciones especiales.

La Educación Especial no es otra cosa que la combinación de currículo, enseñanza, apoyo y condiciones de aprendizaje necesarias para satisfacer las necesidades educativas especiales presentes en el sujeto de manera efectiva (Brennan, 1988).

 

Contexto histórico.  

 

Es difícil determinar el momento en que se inicia la historia de la Educación Especial, sin embargo se tiene conocimiento que en sus orígenes ésta se impartía en forma accidental, aupada por la filantropía y la lástima.

Desde el siglo XVI se confundían los retardados mentales con los locos y delincuentes catalogándolos como escarnio público. Luego, en el siglo XVIII en plena Revolución Francesa, se da la separación entre enfermedad mental y deficiencia psíquica en los hospitales psiquiátricos.

 La visión filantrópica consideró al retardado mental digno de lástima (Aramayo, 1996), la concepción asume que es una enfermedad resultado de factores genéticos o psicosociales (Rapoport, Arlaque, Petrarca, 1993), el enfoque psicológico la define como un déficit intelectual medido por test de inteligencia (Binet, 1909; Wechsler y Weider, 1953; McMillan, 1977; Terman, 1911, Grossman, 1983), los cognoscitivistas  señalan que estas personas presentan funciones cognitivas deficientes (Feuerstein, 1978), otros expresan que tienen un desarrollo evolutivo lento (Piaget, 1979, Inhelder, 1973); y los psicólogos humanistas consideran que son el resultado de la falta de oportunidades sociales, como por sus condiciones biológicas (Vigotsky, 1926; Mercer, 1971)..

Se puede señalar que la atención educativa se inició desde una visión médica terapéutica, que se redimensionó con la creación de pruebas psicométricas, cuyo representante más destacado es Alfred Binet.

El impacto de la Revolución Industrial y de la Revolución Francesa, dio lugar a la apertura de la escuela a las poblaciones menos pudientes sin reformular los currículos y práctica pedagógica, como consecuencia, apareció un grupo de estudiantes que no aprendían como la escuela esperaba, resultado de carácter netamente ideológico, por su alto contenido discriminatorio social, económico y personal.

El fenómeno anterior llevó a que se crearan las primeras pruebas psicoescolares y con ello la homogeneización de dos sistemas educativos: el de las escuelas regulares y el de las escuelas especiales, desconociendo las diferencias individuales, el principio de la diversidad y el derecho a la educación en las mismas condiciones y oportunidades para toda la población estudiantil.

Una nueva categoría aparece creada por Binet, a la que llamaría retardo mental leve, pero como esta categoría era muy subjetiva y dada la fuerza del positivismo y el rigor científico de la época, surgió el Cociente Intelectual (CI) creado por Stern en 1915. Así es como el CI comenzó a utilizarse con un valor pronóstico en la educación de los niños y a potenciar la diversificación educativa.

No fue así en la época de los 40, que comienza a cuestionarse el valor del coeficiente intelectual y la psicometría. Esto, por el surgimiento de la psicología cognitiva frente a la psicología conductista y asociacionista de la época, los resultados de investigaciones que probaban la capacidad de modificación cognitiva de las personas, más la corriente Humanista Social en contra del capitalismo en la década del 60 que planteaba el valor del rendimiento y la rapidez del aprendizaje, llevaron a cuestionar la educación especial segregada y a plantearse la integración de estas personas en los diferentes ámbitos sociales.

En esta etapa se asume el principio de Normalización la cual es definida como la utilización de medios culturales para mantener lo máximo posible las experiencias, los comportamientos, y los roles sociales que son valorados por la cultura en las mismas condiciones para todos.

Esta corriente junto con la denominación de “alumnos con necesidades educativas especiales” lleva a reconsiderar el rol de las escuelas regulares o especiales, donde estas últimas son las principales promotoras de un cambio educacional

En esta primera etapa la Educación Especial se caracterizó por una concepción asistencial institucionalizada, un enfoque clínico con énfasis en la deficiencia y una actitud discriminatoria por parte de la familia y la sociedad en general.

Existieron también dentro de la sociedad grupos que impulsaban el cambio e hicieron aportes significativos al tratamiento de niños con necesidades especiales, promoviendo la educación como medio fundamental de superación del ser humano.

La conformación de un marco legislativo, afianzó aún más el desarrollo de la Educación Especial. El derecho a la educación de los sujetos con necesidades especiales es reconocido por primera vez en la Declaración de los Derechos del Niño de la Unión Internacional para la Protección de la Infancia (UNICEF) y  aprobado en 1924 por la Asamblea de la Liga de las Naciones, pero no es hasta 1959 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó los derechos al tratamiento, educación y cuidado del niño física, mental o socialmente incapacitado.

Posterior a esto se dio paso a la “Declaración de los derechos de los impedidos” en la que se recomienda la acción nacional e internacional sobre marcos de referencia y bases comunes que aseguren la dignidad humana, salud, educación, rehabilitación y trabajo a este grupo de personas.

Aunado a este marco legislativo, los fenómenos y procesos que para la época se suceden en muy diversos campos de la actividad humana se ponen de manifiesto en un cambio de orientación con respecto a la atención de personas con necesidades especiales. Entre éstos destaca el énfasis mundial en los derechos humanos principalmente, el de igualdad de oportunidades y el derecho a ser diferentes, los avances en la psiquiatría social, y la psicología.

Los avances en las ciencias humanas procuran un cambio en el foco de atención desde “el caso” hacia la “persona” y gradualmente se produce un desplazamiento de enfoque clínico a enfoque psicopedagógico, el cual se produce a nivel mundial a partir de la década de los años 70.

Destaca para la fecha el Informe Warnock (1978) que da lugar en 1981 a la Ley sobre Educación Especial en Inglaterra que promulga la concepción de la educación de los niños con deficiencias de manera integrada a la educación general y da origen al término necesidades educativas especiales, al establecer que éstas no son exclusivas de unos pocos sino de todos, y por tanto forman un continuo.

A partir de ese momento la Educación Especial se muestra como un continuo de prestación de servicios que va de la ayuda temporal hasta adaptaciones permanentes a lo largo del currículo ordinario.

En la década de los 90 comienza a privilegiarse la integración educativa en respuesta al derecho de equidad e igualdad de oportunidades reconociendo la necesidad de impartir la enseñanza a los sujetos con necesidades educativas especiales dentro del sistema común de educación.

En la actualidad se concibe la Educación Especial de manera dinámica, con un enfoque ecológico centrando la atención en la propia persona, las situaciones educativas que propician su desarrollo, los profesionales que intervienen y los contextos escolares, familiares y comunitarios.

 

 

Fundamentos de la Educación Especial

La Educación Especial ha consolidado a lo largo de su historia todo un marco de fundamentos que revisten carácter político, filosófico y legal. Desde el punto de vista filosófico, cada individuo es único y diferente y por ello especial. La aceptación de las diferencias da pie al desarrollo de los principios de normalización e integración.

El principio de normalización persigue la igualdad de condiciones al proporcionar a la población con discapacidades las mismas posibilidades y oportunidades que el resto de sus conciudadanos.

El principio de integración es el resultado del reconocimiento del derecho que tiene toda persona a ser educada, sobrepasa los límites de la escuela y alcanza el ámbito social general.

Implica el conocimiento de variables de diversa índole, así como de procesos y mecanismos de interrelación política, económica y cultural y la adecuación de normativas y leyes que garantizan los derechos de las personas.

 

Enfoques y Nuevas tendencias

Los principales enfoques que han marcado pauta en el desarrollo de la Educación Especial han sido el Médico, el Psicopedagógico y el Ecológico, En relación con las nuevas tendencias, éstas parten de una concepción holística y global, integradora e integrada, con una pedagogía centrada en las necesidades del sujeto, respetando las diferencias individuales.

Necesidades Educativas Especiales

El término Necesidades Educativas Especiales ha sido el de mayor impacto en la evolución de la Educación Especial, tiene su origen en el informe Warnock (1978) e integra tanto las características particulares del sujeto que las posee como los materiales y recursos que pueda necesitar para el logro de los fines educativos, por lo que aparece como una posibilidad abierta a todo tipo de alumnado que de manera permanente o transitoria requiere de atención complementaria a la acción educativa corriente. Lo anterior implica un cambio conceptual importante que centra su atención en el hecho de que todas las personas precisan ayudas educativas para el desarrollo de sus posibilidades. Lo que hace “especial” a una necesidad educativa es el hecho de que rebase en mayor o menor grado la planificación educativa que se ha hecho pensando en la mayoría.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen tres niveles para clasificar la discapacidad. Esta clasificación, sirve a diferentes grupos de profesionales que se relacionan con la atención de las personas que la padecen.

La OMS distingue tres niveles: deficiencia, discapacidad y minusvalía. Esta clasificación busca, la adopción de criterios comunes que faciliten la comunicación entre los distintos profesionales involucrados y restringe el uso y proliferación de términos peyorativos e inadecuados.

 

 

Aún cuando existe esta clasificación, la deficiencia debe ser vista de manera dinámica, ya que bajo una percepción ecológica aquella dependerá de la relación que se establezca entre la persona y su medio ambiente. En el ámbito educativo, el “problema” del niño es producto de la interacción que se da entre éste y su medio, por lo que en Educación Especial se debe brindar atención a ambos.

Entre las discapacidades más comunes presentes en el alumnado con necesidades educativas especiales encontramos:

·         Retraso mental.

·         Trastornos generalizados del desarrollo: autismo.

·         Discapacidad sensorial: visual y auditiva.

·         Discapacidad motora.

·         Sobredotacion.

·         Trastornos del comportamiento.

·         Dificultades de aprendizaje

 

Desarrollo de la Educación Especial en Venezuela.

 

Desarrollo Histórico

En Venezuela, la evolución de la Educación Especial, no fue diferente a la que caracterizó la atención de sujetos con necesidades especiales a nivel mundial. Desde principios del siglo XX existió interés dentro de la sociedad venezolana en brindar atención a esta población, prueba de ello lo constituye el Código de Instrucción Pública de 1912, en el cual se reconoce a los “sordo mudos” el derecho a recibir atención educativa adecuada, aún cuando se les tipificaba como “anormales”. No obstante, es en el año 1935 cuando se realiza la primera acción a favor de esta población con la creación de la “Asociación de Amigos de los ciegos y los sordo-mudos”, institución privada que con ayuda del Ministerio de Educación de aquel entonces, comienza a dar atención a los niños ciegos y sordos.

El desarrollo de la Educación Especial, permanece atado a la acción privada quien durante aproximadamente tres décadas continua ocupándose de la población “especial” dentro de una visión de carácter asistencialista, mediante la creación de instituciones, tales como: Casa Hogar de niñas ciegas, Fundación Federación de Instituciones Privadas de Asistencia al niño y la familia (FIPAN). También se crea el Instituto de Fonoaudiología, nace la Asociación Venezolana de Padres y Amigos de niños excepcionales (AVEPANE) y la Asociación Nacional contra la Parálisis Cerebral (ANAPACE), entre otros.

En 1967 el Ministerio de Educación crea el Departamento de Excepcionales y Preescolar, adscrito a la Dirección de Educación Primaria y Normal. Para ese momento dependen del Ministerio, tres escuelas especiales para la atención de niños sordos y con problemas de lenguaje, además de la escuela Louis Braille del Instituto Nacional de Ciegos.

Durante el cuestionamiento del enfoque clínico y el auge del enfoque psicopedagógico, ocurrido a nivel mundial en la década de los 70, Venezuela mantiene una actitud favorable en este sentido y se asume el modelo psicopedagógico enfocado hacia la orientación psicoeducativa de la acción docente especializada, situándola dentro del contexto social del individuo.

Para 1975 se establece la política de Estado en materia de Educación

Especial, fundamentada en principios de base científica y jurídica, se crea la Dirección de Educación Especial, que reemplaza a la sección de Educación Excepcional y se le adscribe a la Dirección General Sectorial de Básica y Media Diversificada, igualmente se crea la Comisión Permanente de Retardo Mental mediante Decreto N°953 y en 1977 nace la Fundación para el Desarrollo de la Educación Especial (Decreto N° 2038).

En el año 1976, el Ministerio de Educación, pauta todo el funcionamiento de la Educación Especial en el país a través del Documento “Conceptualización y Políticas de la Educación Especial en Venezuela”.

En 1980 se otorga a la Educación Especial carácter de Modalidad dentro del Sistema Educativo Nacional y para 1989 se revisa la Política. Surge un nuevo documento, que posteriormente se modifica en el año 1997, donde se desarrolla un documento por cada área de atención y programa perteneciente a esta modalidad.

Los cambios en materia de Política Educativa, en relación con la Educación Especial han estado signados por la evolución de esta disciplina y sus aportes a nivel mundial y se han presentado en concordancia con los requerimientos y necesidades presentes en nuestra sociedad.

 

Antecedentes

 

En Venezuela, se han asumido diferentes enfoques para la atención educativa de la persona con retardo mental, influenciados por el contexto internacional. Las primeras iniciativas datan de los años 50 en el sector privado, con énfasis en lo médico y psicológico, concibiéndose el retardo mental como una enfermedad la cual debía tratarse farmacológicamente y donde su aprendizaje resulta limitado. Más adelante, en los años 60, tomando los aportes de la psicología, la psicometría y la inteligencia es cuando se decide asumir el retardo mental como un déficit intelectual medido psicométricamente. En cuanto a la clasificación de retardo mental se utilizó: custodiable, entrenable, educable. Es decir, el retardo mental es un síntoma, un resultado de un test y un dilema educacional creándose programas de prevención, rehabilitación y equiparación de oportunidades.

Cuando se crea la Dirección de Educación Especial en 1975 y se elabora el primer Documento de Conceptualización y Política de la Modalidad de Educación Especial en 1976, se asume un enfoque humanista para la atención educativa del retardo mental basado en sus potencialidades.

En 1980, se decide asumir una atención integral con énfasis en el desarrollo de competencias sociales, creándoles las condiciones necesarias en el ambiente para facilitar la integración social y se asumió la clasificación de la Asociación Americana de Retardo Mental de 1983 (leve, moderado, severo y profundo), clasificación que relaciona la capacidad de aprendizaje con la capacidad cognitiva, donde el coeficiente intelectual resulta un rango absoluto, rígido con pocas alternativas educativas y sociales para la persona con retardo mental.

En la década de los 90 se asume la clasificación de la Asociación Americana del Retardo Mental de 1992 que retoma, a diferencia de 1983 en su definición y en la evaluación, las necesidades de apoyo técnico y las capacidades y potencialidades de la persona con retardo mental, enfatiza el coeficiente intelectual, que plantea la división de grupos entre leves, moderados, severos y profundos, y la descripción de las dimensiones emocional, social, ambiental, física y de salud bajo una concepción médica y conductual.

Sin embargo, es de señalar que coexistían en la práctica pedagógica elementos de la teoría de la rehabilitación, la conductista, y cognitivista que limitan el trabajo educativo para estas personas lo cual ameritó revisiones en el tiempo que se consolidaron en 1997 con la Reorientación Político Conceptual de la Modalidad de Educación Especial.

A partir de 1997 con la Reorientación Política Conceptual de la Modalidad de Educación Especial en Venezuela, se decide no asumir la clasificación de la AARM 1992, por considerar que aun cuando revaloriza las habilidades adaptativas y ambientales de Retardo Mental, presenta una alta dependencia del coeficiente intelectual medido psicométricamente el cual expresa el nivel de desarrollo cognitivo de una persona de manera determinística. Ideológicamente establece discriminación de grupos: los saludables y los enfermos, los adaptados y no adaptados socialmente, los que presentan dificultades de aprendizaje y los que no. Plantea una relación de poder entre el especialista y la persona con retardo mental, el concepto de inteligencia y desarrollo resulta estático, a pesar de las investigaciones que avalan la modificabilidad cognitiva, además de existir poca fiabilidad en la medición del coeficiente mental.

En este sentido, se habla en la Modalidad de Educación Especial de Retardo Mental con mayor o menor compromiso cognitivo, rescatando así una visión más integral de estas personas.

El equipo multidisciplinario de las instituciones de retardo mental del Ministerio de Educación en Venezuela, describen las limitaciones, competencias y potencialidades de esta población desde una visión integral, utilizando la entrevista, la observación individual y en grupo como instrumentos de evaluación. Esta decisión sobre la evaluación de estas personas es bajo una acción interdisiplinaria, por lo tanto no puede usarse solo la información suministrada por el psicólogo o el medico.

2. La educación especial como modalidad del sistema educativo

El sistema educativo de un país abarca todas aquellas instituciones encargadas de atender las necesidades educativas de acuerdo a su realidad económica, social, política y cultural, responde a los fines de la educación nacional y se organiza en diversas estructuras y modalidades, de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica de Educación (1980).

El Sistema Educativo Venezolano, comprende niveles (preescolar, básica, media y superior) y modalidades (educación especial, educación militar, educación para la formación eclesiástica, educación de adultos y extraescolar).

La Educación Especial como Modalidad, se inscribe en los mismos principios y fines de la educación en general, manteniendo una relación de interdependencia con el resto del sistema y representa la opción de política educativa para la atención educativa integral de la población con necesidades educativas especiales, al considerar la caracterización y diversidad de la población y los programas específicos, estrategias, ayudas técnicas y pedagógicas requeridas (Pérez L de H., Y, 2004. Conceptualización y Política de la Educación Especial. MECD., DEE).

Esta entrada fue publicada en experiencia especial. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s